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En el Día Internacional de la Niña, que se celebra el 11 de octubre, organismos como la ONU y Unicef invitan a sumar esfuerzos para reconocer que las niñas y adolescentes necesitan del apoyo y la acción de la sociedad para lograr su empoderamiento en todos los aspectos de su vida, pues representan el grupo de personas con mayores riesgos y las cuestiones de género las afectan profundamente.

Por lo tanto, hacen un llamado a padres, madres, familiares, a las instituciones y a la sociedad en su conjunto, para que frente a cualquier acto de discriminación y situación que vulnere sus derechos, predomine la acción social para combatirlas.

Solo de esta forma, las niñas podrán proponerse las metas que quieran, contar con el apoyo para alcanzarlas y lograr su empoderamiento. Esto implica que ellas puedan culminar sus estudios, decidir sobre su proyecto de vida, acceder a servicios de salud de calidad, decidir la carrera que quieren estudiar y su proyecto de vida alejado de la violencia.

La discriminación hacia las niñas también se refleja en la distribución de las tareas de crianza y cuidado en el ámbito del hogar. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud ENDS (2015), de las personas adolescentes entre 15-19 años encuestadas que están actualmente unidas, el 83.8% declara que la limpieza del hogar está a cargo de las mujeres y un 68.2% que el cuidado de los hijos/as decae enteramente en las madres.

La discriminación que sufren las niñas y adolescentes por su género, limita los espacios de participación, acción y liderazgo para que ellas puedan incidir, refuerzan las violencias que se ejercen contra ellas (por ejemplo, las violencias físicas o psicológicas), y afectan su autoestima y su percepción sobre ellas mismas y sus capacidades.

Además, estas violencias son reproducidas en el hogar, la escuela, la comunidad, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Las niñas y adolescentes están en constante contacto con estos espacios, lo que los hace más vulnerables a recibir esta información y reproducirla en su día a día.

Por esto, Unicef recalca que como sociedad, tenemos una deuda con las niñas y adolescentes, para que ellas vivan libres de violencia y discriminación, nuestra acción para protegerlas es urgente.

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